En la Plaza del Pescado de Barranquilla se vive una dinámica comercial vertiginosa. En este escenario, cientos de hombres y mujeres madrugan para escribir sus historias de rebusque y de sustento familiar.

Estas personas llegan desde las horas de la madrugada para recibir más de 30 camiones en temporada normal, repletos de pescado de todas las especies y que son traídos de muchas partes de Colombia y hasta de Brasil, Uruguay y Argentina.

Muchas de estas personas hacen parte de una cooperativa que propende por garantizar el mejor y normal funcionamiento de la plaza.

En este espacio comercial, normalmente por día, se venden entre 20 y 30 toneladas de pescado; y por este lugar se atienden a más de 3 mil clientes que llegan a buscar un producto de muy buena calidad.

Aquí todo tiene un orden. El cliente puede llegar desde las 4 de la madrugada y ya hay personal en la plaza para atender inicialmente en la zona de compra que es donde están todos los vendedores con sus productos que han sido recientemente descargados de los camiones refrigerados. Luego que el comprador tiene su pescado, se dirige hasta un costado de la plaza donde se encuentran los picadores o preparadores de pescado. Aquí es donde el cliente dice si el bocachico lo quiere abierto o picado o si el sábalo, jurel u otro pescado lo pican en posta.

Una madrugada decidimos sumergirnos en la Plaza del Pescado de Barranquilla, para conocer las historias que se protagonizan en ese lugar y para conocer la dinámica comercial de este lugar que sigue siendo un referente en el mercado para la Costa Caribe colombiana.