Esta es la historia de dos jóvenes que representan el sentir del arte urbano de muchos que andan por ahí caminando las calles de Barranquilla, en busca de paredes inmensas para plasmar en ellas sus ideas a través de la pintura.

Su apariencia física es lo de menos; lo de mas, es el ingenio, el arte, la creatividad que llevan en su cabeza, en su piel y en su corazón.

Son jóvenes que razonan con pinturas multicolores a gran formato. Cada figura que diseñan en las paredes, cada pieza que dibujan; llevan un mensaje implícito que debe llamar a la reflexión en temas como la conservación de la naturaleza, el cuidado de los recursos minerales, el respeto por la vida, la diversidad cultural, entre otros temas.

Foto: Diana Quijano.

Por jóvenes como ellos, hoy en Barranquilla, el muralismo como se le conoce a esta forma de hacer arte y que ha sido impulsado por un evento llamado Killart. Ha venido tomando fuerza y poco a poco se ha venido derribando ese muro conceptual e imaginario, que consistía en pensar que pintar en las paredes públicas era un acto de vandalismo.

Foto: Diana Quiroz.

“No es vandalismo, es arte. Un arte contestatario que refleja un sentimiento popular, ancestral y una manera de decir las cosas. Nosotros no dañamos las paredes, las llenamos de diseños, de arte, de cultura, de mensajes. Lo que hacemos es intervenir espacios públicos y recuperarlos a través de la pintura callejera, a través del muralismo”, indica Jessica.

“La gente nos ve mal vestidos, con los pantalones rotos, la ropa llena de pintura, los zapatos sucios y cree que somos loquitos; pero no, somos artistas a mucho honor”, sentencia Jhonatan, en medio de una sonrisa y dando un brochazo de color a una pared que está a punto de terminar.

Foto: Diana Quiroz.

Dale play a la historia de esta ‘Minga Urbana’ con una ‘Panda Natural’, que representa a muchos enamorados del arte callejero.