Con su tradicional pinta colorida y tropical, así se presentó al estudio de Contadores de Historias, el popular y pintoresco Joaco Guillén.

No solamente es famoso por su pinta “ajoacada” que ya es una marca de diseño de modas en la tierra del ‘Cacique Upar’ y en la Costa Caribe colombiana, lo es mucho antes porque fue el amigo fiel del gran Diomedes Díaz.

“Siempre estuve a su lado, siempre. En las malas y en las buenas, estuve con ese indio que era jodido; pero de un alma noble y sincera, como dicen algunas de sus canciones. Un hombre desprendido de las cosas materiales, que no le importaba salir conmigo a las calles cargado de dinero para regalarlo a la gente más necesitada”, dice con acento vallenato Joaco, al recordar al papá de los pollitos.

En esta entrevista con Contadores de Historias, Joaco Guillén nos cuenta por qué Diomedes lo catalogó como el amigo que siempre estuvo  ahí; de los cientos de números telefónicos que debía aprenderse para hacer las llamadas que el artista vallenato le pidiera y las veces que tuvo que abordar a mujeres que asistían a las casetas para complacer el gusto del ‘Cacique de la Junta’.

Aquí la primera parte de esta entrevista en la que conoceremos algunas otras anécdotas que se vivieron en medio de parrandas y giras musicales.

En la segunda parte, conocerán algunos detalles de Joaco Guillén como empresario de la moda, el político de Valledupar y por las caricaturas que le hicieron después de transmitir a través de sus redes sociales, los sepelios de Diomedes y Martín Elías, con una batería de celular eterna.