Por: Robert Barraza 

Todo el mundo quiere una felicidad continua, constante, eterna sin dolor.

Cuando vamos dentro descubrimos que toda felicidad está ahí. El único lugar donde podemos sentir la felicidad es justo dentro de nosotros mismos. Allí es exactamente donde está. Cada vez que atribuimos esta felicidad a algo externo, a una persona o a una cosa externa, recibimos más dolor con ella ya que esta es la naturaleza del placer.

Si has experimentado bastante tiempo, y si lo has examinado, lo habrás descubierto.

Seré tan feliz cuando….

En muchas ocasiones y de manera equivocada llegué a creer que al lograr ciertas metas y obtener algunas cosas materiales, mi pasaporte a la felicidad estaba garantizado.

Con el paso de los años y luego de muchos sinsabores logré entender que me pasaba como aquella persona que por mucho tiempo busca las gafas y luego de dar vueltas y vueltas se da cuenta que las tiene en la cabeza. 

La felicidad que estamos buscando y pensando es externa a nosotros, pero la verdadera no está ahí, la que nos lleva a la trascendencia está en el hermoso viaje hacia nuestro interior. 

Para cada uno de nosotros la vida va a terminar algún día, estemos listos o no! Y nada de lo que hayas hecho o conseguido, contará al final de tus días. Nadie te va a a recordar por tus títulos o posesiones.

Serás recordado por la huella que dejaste, por las vidas que inspiraste, estas que por más que ya no estés, te harán eterno e inolvidable.