Por Juan Alejandro Tapia

Viernes, 9:25 de la mañana. Un carrobomba estalla en la Escuela de Policía General Santander y, a los pocos minutos, las autoridades ya han reconstruido los hechos: la carga explosiva -informan- fue olfateada por un perro en el retén situado en la entrada por donde ingresó el vehículo, ante lo cual el conductor, al verse descubierto, hundió el pie en el acelerador llevándose por delante la baranda de seguridad para luego inmolarse. La versión es divulgada por los medios de comunicación, ratificada por la Fiscalía y hasta el presidente de la República la da por cierta, revelando, además, la identidad del terrorista muerto, quien carece de una mano y padecería una enfermedad terminal. Uno de los canales, el de mayor audiencia, agrega que habría recibido un jugoso pago por su servicio. Otro reporte, difundido por la prensa en horas de la tarde y replicado por las redes sociales, confirma que se trataba de un reconocido explosivista del Eln, ‘el Mocho’, al que no le aparecen antecedentes penales pero su base de operaciones está en Arauca, de donde provino la vieja Nissan Patrol que voló por los aires y acabó con la vida de 20 cadetes de la policía y la del terrorista. ‘El mocho’ viajaba con sus papeles en regla, lo que no solo incluía la cédula hallada en el sitio del atentado sino la revisión técnico mecánica. 3:00 de la tarde: comienza el partido de la Selección Colombia Sub-20 contra Venezuela en el torneo sudamericano de Chile, clasificatorio al Mundial de la categoría. Los pelaos del ‘profe’ Arturo Reyes dominan las acciones pero no la embocan en el arco rival y caen derrotados 1-0 por los hermanos venezolanos, que juegan casi todo el segundo tiempo con diez hombres. Ya en la noche los colombianos observan en un noticiero de television una ilustración sobre la ruta seguida por el carrobomba desde que es detenido en la garita por el guardia de turno hasta que explota cerca del alojamiento de mujeres. La escena es recreada por computador con perro y todo.

Sábado. El Gobierno, por intermedio del ministro de Defensa, confirma que el Eln está detrás del atentado. Se reitera que ‘el Mocho’ es el autor material, pero no actuó solo: un cómplice descendió del vehículo antes de llegar a la Escuela de Policía y está siendo cazado por toda Bogotá. El uribismo convoca a una marcha de solidaridad por los héroes caídos. El llamado a salir a las calles es tomado como oportunismo político por los contradictores del presidente eterno, quienes arrecian sus críticas por los trinos del exmandatario en contra de la paz firmada por el gobierno anterior. Representantes de la izquierda y el centro debaten en redes sociales sobre la conveniencia de la marcha. Periodistas reconocidos intervienen para apoyar o lanzar más dardos. Mensajes de cariño inundan Twitter y Facebook para ‘Bruno’, el perro antiexplosivos que murió en el atentado y salvó la vida de no se puede determinar cuántos uniformados. El presidente de la República da por terminado el diálogo con el Eln y pide a Cuba extraditar a los voceros de esa organización. Capturan en el sur de Bogotá a sospechoso de participar en el “acto de barbarie”, un audio interceptado es la prueba. El hombre, mientras es trasladado a la Fiscalía, grita que es inocente. Algunos analistas de izquierda no descartan una cacería de brujas y remarcan que ningún grupo se ha atribuido el atentado. 8:00 de la noche: Barranquilla se paraliza con la Lectura del Bando, apertura oficial del Carnaval. Teófilo Gutiérrez, jugador del Junior, aparece en tarima para delirio de la multitud reunida en la Plaza de la Paz. “¿Qué creían, que la marimonda es Mickey?”, dice la reina al quitarle la máscara. Noticias UNO revela, a la misma hora, las inconsistencias entre la versión oficial y lo que registran las cámaras de vigilancia de la Escuela y calles aledañas. En el país parece haber consenso sobre la marcha, aunque cada sector lo hará por lo que considera válido: unos por sentarse a negociar con la guerrilla, otros por darle bala.

Domingo. Previo a la marcha, las revelaciones de Noticias UNO cobran más fuerza: el carroboma estuvo 42 segundos dentro de la Escuela, pasó frente a grupos nutridos de policías sin que nadie lo detuviera y, lo más grave, no había retén ni perro ni valla de seguridad en la entrada de la Autopista Sur, solo un guardia que, al parecer, fue engatuzado por el conductor. El país, lentamente, reacciona ante otro engaño: la muerte de ‘Bruno’ fue una fake news, jamás hubo un can en esa puerta y el motor de la baranda mecánica estaba dañado. El ministro de Defensa reconoce las fallas y anuncia una “investigación interna” para después de lo importante, que es capturar a los terroristas. Durante la marcha, la ciudadanía, una vez más, muestra su polarización, pero esta vez no en las redes sino en las calles. Un energúmeno pide plomo para los terroristas con un ramo de flores en las manos, otro le grita a un joven que lo va a “pelar” por usar una camiseta contra la guerra de Duque y Uribe, el expresidente Santos recibe abucheos y aplausos, Holman Morris camina en silencio sin sospechar que dos días después su esposa irá a la radio a acusarlo de violencia intrafamiliar y adicciones que, según ella, no pueden ser ocultadas por un candidato a la Alcaldía de Bogotá. 3:00 de la tarde: segunda salida de la Selección juvenil, que empata sin goles con Brasil y compromete su clasificación. El presidente de la República afirma que la ONU respalda su pedido de extradición a Cuba de los cabecillas del Eln, pero el canciller isleño responde que su nación respetará los protocolos acordados con el gobierno pasado. Uno de los puntos, en caso de ruptuta de los diálogos, establece un tiempo prudencial para que los negociadores regresen a Colombia y se internen en la selva. Voces a favor y en contra incendian, como siempre, las redes sociales.

Lunes. El Eln, mediante un comunicado, reconoce la autoría del atentado y condena al gobierno actual por desechar la búsuqueda de la paz. Califica como lícito dentro de los códigos de la guerra atacar guarniciones militares y policiales. Algunos sectores de derecha sacan pecho por lo que era un secreto a voces. Desde la izquierda califican la acción de la guerrilla como un grave error político. El jefe negociador del grupo insurgente afirma desde La Habana que no tenía conocimiento del atentado porque existe restricción del gobierno cubano para esa clase de comunicaciones. Anuncia que a más tardar el 2 de febrero deberán abandonar la isla para regresar a Colombia y que no pedirán asilo. Exige que la paz sea una política de Estado y que lo que firme un gobierno no sea descartado por el siguiente. El presidente de la República, en medio de la crisis, viaja a Davos, Suiza, para participar en el Foro Económico Mundial.

Martes. Noruega, otro de los países garantes de los diálogos, se suma a Cuba en la declaratoria de respetar los protocolos con el Eln para que sus negociadores puedan regresar a Colombia. No entregará a ninguno de los voceros. El Presidente, a su llegada a Davos, afirma que cuenta con el apoyo de la ONU y reitera su pedido. Entre tanto, el escándalo de Odebrecht no para: un exdirectivo de la multinacional brasilera relaciona al hijo del principal banquero del país en una de sus declaraciones juramentadas por el pago de sobornos a políticos para la Ruta del Sol. Nadie sabe lo que podría pasar como la bola de nieve siga aumentado de tamaño. Analistas que opinan de lo divino y lo humano consideran que un golpe a la banca traería más consecuencias que el mismo atentado, porque lo pagaríamos todos los colombianos.

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