Una conversación amena y alegre con el famoso ‘Cole’ de la Selección Colombia bastó para confirmar lo que muchos ya han asegurado antes. Este personaje de la vida real es el hincha más fiel de la Selección Colombia.

Gustavo José Llanos Marino es su verdadero nombre, con el que lo bautizaron sus padres, pero que casi nadie conoce, porque a donde llega se presenta como el ‘Cole’, el nombre de su personaje, un cóndor con el que asegura que sufrió una ‘metamorfosis’. “Ahora tomo forma de animal, pero domesticado”.

Desde hace 28 años este cóndor se toma cada estadio nacional e internacional donde juega la Tricolor.

El ‘Cole’ es un barranquillero sencillo, alegre, espontáneo, familiar, creyente en Dios. Ha estado en ocho mundiales de fútbol, el primero de ellos fue el de Italia, en 1990.

“El mundial de Italia 90 fue el Genesis de mi personaje, el Cóndor, y tuve que hacer actos heroicos para estar allí. Desde dormir en estaciones de tren, hasta hacer una rifa de barrio para juntar el dinero, pero fui. En ese mundial nació todo, nació el Cole.”

Al pintoresco personaje lo llamó ‘Cole’, haciendo referencia al ‘coleto’. Pero, no al ‘coleto’ con el que aluden a los “marihuaneros” en la jerga de calle. Sino a la definición que un día un hombre le dio luego de sostener una conversación de trabajo con él. “El tipo me dijo, tu eres un Cole, pero porque eres alegre, extrovertido”, tal cual se describe él mismo.

Foto por: Hernando Sampayo

Foto por: Hernando Sampayo

El más reciente mundial en el que estuvo fue en el de Rusia 2018, en el que Colombia pasó a los octavos de final y estuvo a punto de clasificar a los cuartos. De Rusia se trajo no solo la emoción de haber visto a la Selección, sino, además, un retoque ruso a su nombre artístico, “Coletosky.”

“En Rusia me fue mono. Dormí en un hotel cinco estrellas, pero no se compara con el hotel de estrellas innumerables en el que dormía cuando todo empezó, en Italia 90, una banca mirando al cielo estrellado”

Define a Rusia como un gran país que cuenta con una organización impecable.

“Los organizadores del mundial tuvieron un acierto con los guías que estaban en Rusia y que ayudaban a los extranjeros, todos eran jóvenes y todos hablaban inglés. Fueron muy amables.”

Cuenta que en los restaurantes en Rusia, cuando le pasaban el menú, no entendía nada y el traductor lo utilizaba pocas veces. Pero nunca se enhuesó. “Lo que más me gustó de la comida rusa el arroz, porque me recordaba al arroz apastelado de aquí. La sopa también era muy rica, pero me tocaba tomármela con pitillo, porque era muy aguá (risa).”

La imagen que se trae de los rusos es muy distinta a la que vendieron los medios de comunicación. Considera que se llegó a estigmatizarlos. “O todo el país se preparó muy bien para recibir a los extranjeros o ellos son así, amables. A mí me trataron muy bien, son gente muy colaboradora. Aunque no hablábamos el mismo idioma siempre trataban de ayudar.”

El ‘Cole’ asegura que cumplió con la misión de su personaje en Rusia, ser embajador de Colombia y de Jesucristo en ese mundial. “Llevo el mensaje de Cristo a través de la selección Colombia a todas las partes del mundo y en Rusia me entrevistaron muchos medios internacionales. Me hacían las traducciones y yo hablaba de mi experiencia y de mí país. Vaya, vaya, Coletosky. Vaya, vaya.”

Una relación de “llavería”

Si le preguntan cuánto le cuesta ir a un mundial, él responde con sinceridad que no sabe. Sólo sabe que cada uno de esos mundiales son “apoteósicamente costosos”. Por eso, a partir de la copa América de chile 91, El Cole se decide a buscar patrocinios para sus viajes futboleros. Se contacta con Fabio Poveda Márquez, un reconocido periodista y escritor colombiano, a quien recuerda con mucha nostalgia y agradecimiento. Él lo ayudó a hacer una “coletón” para recolectar recursos, y para su sorpresa, mucha gente llamaba con el deseo de hacer donaciones.

“En eso recibo una llamada de Cristian Daes, un empresario barranquillero, que me dijo que él quería unirse a lo que yo estaba haciendo y a lo que había visto en Italia 90, que me esperaba ese lunes en su oficina para darme la donación. Cuando llego el lunes me plantea no solo hacerme una donación, sino, patrocinarme con todo lo que me hacía falta para ir a Chile. Desde entonces empezó esa relación, 27 años lleva esta amistad.”

Sus patrocinadores, con la guía de una agencia de viajes compran un paquete para que el ‘Cole’ pueda llevar a cabo su significativa y alegre labor de apoyar a la Selección y dar a conocer lo bello de Colombia.

“Me he quedado gracias a Dios y a la generosidad de los Daes en Hoteles cinco estrellas, en los que se hospedan cónsules, presidentes, personalidades, y allá va Coletosky.”

El ‘Cole’ describe a sus patrocinadores como “hombres de gran corazón”.

“Ya yo pertenezco a esa familia, yo le digo que ya aplico para la herencia, para las ganancias no para las pérdidas (risas). Yo sé que estoy en su corazón.”

Cuenta de manera jocosa que, durante su viaje a Rusia pudo compartir con los Daes, sus amigos, pero que “ellos tuvieron que regresarse antes, y les dije: Claro, regresen porque tienen que seguir tirando finanzas para yo seguir volando, papi. Yo me he vuelto su jefe, pero solo en lo deportivo” (risas).

Hoy, el ‘Cole’ trabaja además como mensajero para Energía Solar y Tecnoglass, la empresa de la familia Daes.

“Yo vivo agradecido con la familia Daes, ellos les pagaron la carrera a mis hijos, hoy en día ellos son profesionales gracias a esa relación, una linda amistad que se basa en valores. Yo les debo mucho.”

Cuando le preguntan si disfruta su trabajo tanto como disfruta viajar el ‘Cole’ responde jocosamente… “Cómo mensajero a mí me dan dos vueltas de bancos, una de ellas la hago mal y la otra me toca devolverla porque me la paso es mamando gallo. Yo me transporto en bus y la gente no me deja (risas).”

Su vida espiritual

El Cole afirma que los cuatro fundamentos que mueven su vida son: Jesucristo, su familia, el fútbol y la selección Colombia.

Asegura que encontrarse con Jesucristo lo llevó a ser una persona completamente feliz, a llenar los vacíos existenciales de su vida, a acercarse más a su familia y a disfrutar plenamente cada cosa que hace.

“Hay personas que lo tienen todo económicamente hablando y que se me han abierto y me han dicho que no son felices, que quisieran tener mi energía, mi felicidad, y yo siempre les digo que la felicidad no se cuantifica, que si quieren ser felices le abran su corazón a Cristo, que compartan con sus familias. Porque eso he hecho yo y soy completamente feliz.”

Fue en el año 1993 cuando el ‘Cole’ empezó su proceso de transformación con Dios, del que habla con los ojos llenos de amor y una fuerza que increíblemente supera con la que habla del fútbol. Cuenta que fue precisamente ese proceso el que lo llevó a darse cuenta de los muchos errores que había cometido y seguía cometiendo en su vida.

“Durante ese trato con Dios le pedí perdón a mis hijos, a mi esposa, y asumí mis pecados. Eso me liberó, desde allí fui una persona diferente.”

El Cole hoy es un cristiano católico comprometido, trabaja con jóvenes en la iglesia Santa María, predicándoles el mensaje de Jesús, para que ellos “no tengan que vivir esos vacíos existenciales”.

“Mi personaje y yo somos uno solo, yo lo que hago es llevar un mensaje positivo, por eso mientras pueda seguiré alegrando a otros y predicándoles a Cristo. Vaya, vaya, Coletosky. Vaya, vaya.”

 

Foto por: Hernando Sampayo

Foto por: Hernando Sampayo