Se estima que, para el año 2030 morirán cerca de 23,6 millones de personas por enfermedades cardiovasculares y se pronostica que seguirán siendo la principal causa de muerte a nivel global.

Por: Alberto Serrano Bermúdez

Cirujano Cardiovascular

Miembro de la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular.

 

El corazón, ese órgano maravilloso, siempre ha estado rodeado por un velo misterioso, y su rol para el ser humano aún conserva mitos sorprendentes.

No por estar en pleno siglo XXI los enamorados han dejado de dibujarlo como signo del amor, además cuando se quiere expresar algo con sentimiento y sinceridad, las personas se llevan la mano al pecho y dicen: “De corazón te digo”.

Latiendo continuamente desde antes de nacer, esta preciosa maquinaria biológica garantiza que la sangre y sus nutrientes lleguen a todas las células ininterrumpidamente durante toda la vida.

La cirugía cardiaca como especialidad quirúrgica es una de las más jóvenes y se presentó  desde sus inicios a la sociedad como una alternativa de salvación para los pacientes críticos, en momentos que existían muchas dificultades por la falta de desarrollo de tecnologías y conocimiento de las diferentes enfermedades.

De esta forma la sociedad creaba diferentes mitos donde la mayoría de los pacientes que entraban a un quirófano para ser operados de corazón no salían vivos de la cirugía o sufrían grandes complicaciones durante o después de estas, lo cual era toda una incógnita de cómo se operaba el corazón, creando grandes preocupaciones a los familiares y en especial al paciente, percibiendo a esta especialidad como riesgosa.

Por fortuna, ya la mortalidad en este tipo de procedimientos es un mito más que ha sido desterrado por las innovadoras tecnologías de la circulación extracorpórea, la protección miocárdica, cirugía mínimamente invasiva y hasta el uso de robótica y la nanotecnología en esta especialidad.

Cirugía de corazón.

Hoy día los riesgos asociados a estos procedimientos son perfectamente manejables y no son mayores que cualquier otro procedimiento.

Las técnicas quirúrgicas que han avanzado principalmente son la cirugía de revascularización miocárdica sin maquina extracorpórea o corazón latiendo. Claramente la recuperación del  paciente tanto fisiológica, como neurológica después de la cirugía es mucho mejor que los pacientes a quienes se le realizan con la  maquina extracorpórea (maquina corazón pulmón), beneficiándose diferentes grupos de pacientes especialmente aquellos que tienen insuficiencia renal y pacientes con alto riesgo neurológico por enfermedad aterosclerótica de la aorta o grandes vasos, aunque en termino de mortalidad tienen los mismos porcentajes.

La realización de cirugías con pequeñas incisiones para operar el corazón causa menos traumas y disminuyen los riesgos de infecciones en los pacientes que  cada día nos llevan  a mejores resultados.

Alberto Serrano Bermúdez, cirujano cardiovascular, junto a uno de sus pacientes.

Así mismo, la utilización de mayor cantidad de injertos en las dos arterias mamarias  y arterias radiales durante la cirugía de revascularización miocárdica o popularmente conocida como cirugía de puentes coronarios, proporcionan mayor durabilidad de la cirugía, evitando nuevas re intervenciones en los pacientes con enfermedad coronaria.

Según la Organización Mundial de la Salud – (OMS) las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en Colombia y en el mundo, según  el Informe del Estado Global en Salud de la (OMS), publicado en abril de 2011 (1), las enfermedades crónicas no transmisibles fueron la causa de aproximadamente, el 63 % (36 millones) del total (57 millones) de muertes ocurridas en el mundo en el año 2008.

En Colombia, igualmente, las causas de mortalidad están encabezadas por las enfermedades cardiovasculares, que corresponden al 28,7 % de todas las defunciones. De hecho, en los hombres predomina la enfermedad coronaria y, asociada a ésta, la enfermedad cardiaca isquémica; y en las mujeres predominan las enfermedades relacionadas con la hipertensión arterial, como la enfermedad cerebrovascular y la insuficiencia cardiaca. Estas enfermedades constituyen problemas importantes de salud pública en el país.

Se estima que, para el año 2030 morirán cerca de 23,6 millones de personas por enfermedades cardiovasculares y se pronostica que seguirán siendo la principal causa de muerte a nivel global.

Ante estas cifras, es necesario cuidar la salud del corazón. Esto debe ser un imperativo de las sociedades para cambiar los paradigmas y mitos.

Cuando las personas no hacen ejercicio, descuidan la dieta y los factores de riesgo ganan la batalla en el frágil equilibrio salud-enfermedad, aparecen las temidas enfermedades del corazón y en ese caso que la cirugía cardiovascular y otras especialidades afines tienen su heroico papel de salvación y conservación de la vida.