*El periodista del programa Séptimo Día de Caracol Televisión recientemente estuvo en Barranquilla, realizando una investigación sobre el tráfico de drogas sintéticas y regresará a la capital del Atlántico el próximo 20 de Septiembre para dictar un taller sobre periodismo investigativo en el Hotel El Prado.

En la terraza de un hotel en el norte de Barranquilla nos encontramos con Diego Guaque, periodista bogotano, egresado de la Universidad Javeriana y que cada ocho días lo vemos realizando crónicas, reportajes, denuncias en el programa Séptimo Día de Caracol Televisión.

Vestido con una camisa de lino de color azul y un pantalón blanco, frotándose las manos, igual como lo vemos en la pantalla de los televisores cuando se dispone a presentar una de sus grandes historias, así inició con nosotros un diálogo muy relajado para contarnos parte de su historia.

Mientras en el ambiente se escucha una canción del magnífico cantante colombiano Andrés Cepeda, Diego se sienta con mucha calma y comienza a detallarnos cómo es él en casa con su hija y su esposa, cómo le ha tocado enfrentar a “pillos” en medio de las grabaciones de sus historias y denuncias, su paso por el periodismo deportivo y cómo se abrió paso en este campo del periodismo de denuncia en Colombia.

Contador de Historias: ¿Quién es Diego Guauque?

Diego Guauque: Hay dos Diego Guauaque, el que ven en Caracol y el que ven en el trabajo es diferente al de la casa. La gente ve a Diego Guauque de Caracol, el de la televisión y dice: huy ese man es muy serio, muy bravo, porque claro; siempre que ven un reportaje mío me ven peleando, haciendo preguntas complicadas, mirando feo, persiguiendo con la cámara, haciendo las historias, entonces ese es el Diego Guauque trabajador, pero también hay otro Diego Guauque que es el que está en su casa, que es distinto. Yo tengo mi hija, tengo mi esposa, soy una persona totalmente distinta, mamador de gallo, soy como un niño y más cuando estoy con mi hija que me la pasó haciendo boberías, entonces es muy distinto al que ven en televisión y trato de no llevarme las tragedias ajenas a mi hogar.

CDH: ¿Dónde estudió periodismo y cuantos de sus compañeros ejercen la profesión?

DG: Yo estudié Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Javeriana de Bogotá. Me acuerdo que cuando entre a estudiar éramos como 120 y creo que estamos ejerciendo el periodismo, trabajando en medios de comunicación sólo dos. Creo que deben abrirse más espacios laborales porque no se justifica que en un país como Colombia sólo existan dos canales privados, mientras que los muchachos siguen estudiando esta carrera.

CDH: ¿Cómo fue la transición del periodismo deportivo al periodismo de denuncia?

DG: Yo no me imaginaria que estaría en estas enfrentándome con pillos, haciendo crónicas, denuncias en un programa de investigación con tanto recorrido como lo es Séptimo Día. Yo lo que realmente soñaba era ser periodista deportivo y de hecho lo hice. Yo me metí a estudiar periodismo porque quería ser periodista deportivo, yo he sido siempre un apasionado por todos los deportes, lo que pasa es que cuando yo empecé en Noticias Uno, nos tocaba trabajar con las uñas, y lo digo de esa manera porque al lado teníamos dos mostros como Caracol y RCN y llegaban con toda su tecnología y nosotros siempre estábamos en desventaja y esto ha sido una competencia y yo no podía salir con lo mismo porque mis informes salían el fin de semana, entonces lo que ellos presentaban esos días o en ese momento a mí ya no me servía para el  fin de semana y yo siempre tenía que estar con un enfoque distinto, afinando el ojo así como un águila, tratando de buscar detalles distintos, buscando siempre una historia, algo diferente a lo que cubrían los demás reporteros y eso me empujó a buscar historias y siempre me pedían algo distinto, y sufría mucho pero le iba cogiendo el hilo y eso me hizo madurar muchísimo y así empecé a formarme; cubría deportes pero siempre era el cronista de los deportes, lo cual me satisfacía mucho porque siempre las notas tenían mi sello personal.

CDH ¿Es mejor hacer periodismo deportivo o de denuncia?

DG: Yo eso me lo pregunto a cada rato y si usted se lo pregunta a mi familia, le va a decir, no, deportes. Por qué? Porque me ven en unos chicharrones tremendos cada ocho días, haciendo investigaciones peliagudas, haciendo preguntas difíciles, destapando denuncias, entonces son dos cosas muy distintas. Yo extraño los deportes porque hacer deportes es menos complicado porque es menos riesgoso pero aquí he aprendido muchas cosas y he descubierto en mí, cosas que quizá si no hubiera llegado a un programa como Séptimo Día, de pronto no hubiese sabido que las poseo. En este programa he hecho un posgrado en periodismo en investigación, en cómo realizar una historia para televisión, un posgrado en denuncias, en hacer preguntas difíciles, en plantármele al entrevistado y refutarle y controvertir. Ese tipo de cosas si yo hubiese continuado en deportes no las hubiera desarrollado y no hubiese podido saber que tenía ese musculo o esas habilidades para poder hacer esto y por eso me atrevo a decir que ya mi carrera ahorita está destinada a seguir en el periodismo que estoy haciendo en Séptimo Día.

CDH: ¿Es difícil encontrar historias como las que cuenta en Séptimo Día?

DG: Hacer un programa como Séptimo Día no es fácil. Conseguir las historias para Séptimo Día es un trabajo bastante arduo que hoy tras nueve años de estar en el programa, me sigue costando trabajo. Enfrentarse a un consejo de redacción de Séptimo Día es difícil porque Manuel Teodoro es una persona absolutamente exigente, pero me gusta mucho porque tengo la posibilidad de hacer una historia en cualquier parte del país o a veces del mundo, perderme cinco, seis, siete u ocho días haciendo una historia, creo que es un lujo que muy pocos periodistas pueden contar en el país.

CDH: ¿Por riesgos ha dejado de hacer y contar historias?

DG: Si, a veces me ha tocado dejar de hacer historias por riesgos muy a pesar de que no contamos historias de conflicto armado, guerrilleros o narcos. Nosotros tratamos de hacer historias que le afecten a ‘tía rosita’. Tía Rosita es como nuestro personaje principal, es la señora que en promedio ve el programa, es la señora de estrato dos, tres o cuatro de Bogotá, de Armenia, de Medellín, Barranquilla, que tiene sus hijos, que nunca ha salido del país, que vive afectada por toda la situaciones callejeras que le pueden golpear a ella o a los miembros de su familia y para esa persona es para la que trabajamos, pero si hay historias que hemos comenzado a trabajar y en el día a día encuentra riesgos tales como que nos hayan sacado cuchillos, nos han correteado, nos han puesto pistolas en el pecho, nos han robado las cámaras y a veces contamos con el apoyo de la policía pero muchas otras estamos solos y ahí está el riesgo.

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