La base del tótem cuenta con una galería en cuyos cristales, está la memoria gráfica de Barranquilla.

Por: Rodney Molina

Diana Escorcia, la arquitecta barranquillera y madre de dos hijos, nos invitó a ingresar por la ventana, al mundo del diseño de esta mega estructura que gracias a la idea de Christian Daes, CEO de Tecnoglass, hoy se ha convertido en el monumento icónico de la arenosa.

Todo el que pasa por el sector de la rotonda de la calle 110, queda impresionado y sorprendido con el que ya es el monumento más grande de Colombia. Algunas personas se bajan de sus vehículos para tomarse fotografías, otras más audaces o habilidosas que van en los buses de servicio público, sacan rápidamente sus celulares y en un instante captan la mejor imagen para ellos, pero los contadores de historias, tuvimos la oportunidad de entrar por la ventana, caminar debajo de ella y conocer un poco más de su diseño y de su diseñadora.

Ventana al mundo, rotonda de la calle 100. Vista aérea.

 

La Ventana Al Mundo de Barranquilla

 

Diana o ‘nana’ como le conocen a esta arquitecta de igual manera está sorprendida de ver su obra hecha realidad, una obra que fue levantada en tres meses cuando normalmente se hubiese proyectado a un año.

Diana Escorcia, arquitecta de La Ventana Al Mundo

“Aquí hubo un gran deseo, hubo un sueño de un empresario como Christian Daes, que quiso regalarle a su ciudad un monumento como este, que sirviera de referencia para propios y visitantes. Y lo pudimos hacer y es un honor haber contribuido a este sueño, que también era el mío”, aseguró la arquitecta Escorcia.

Esta es una ventana desde donde se puede ver la grandeza del Río Magdalena, el desarrollo industrial de una ciudad pujante, de una ciudad que no se ha detenido y que se transforma contantemente.

“Esto es una obra de arte diseñada por una arquitecta y se debe conservar como una obra de arte público para el disfrute de todo el mundo. La Ventana al Mundo es una fusión de la cultura y la industria que demuestra la transformación y el dinamismo de Barranquilla”, enfatizó Escorcia.

Diana Escorcia, arquitecta, junto a parte de su equipo

La base que soporta la Ventana al Mundo, está llena de historia, una historia gráfica plasmada en una línea de tiempo que muestra el desarrollo de Barranquilla desde 1813 cuando fue elevada a la categoría de Villa y recibió un escudo de armas como reconocimiento al patriotismo, pasando por los años 1919 y 1920, época en la que se conoció el primer vuelo de correo aéreo entre Barranquilla y el municipio de Puerto Colombia, la primera aerolínea comercial del continente americano, deteniéndonos en 1946 cuando esta ciudad fue ratificada como la ‘Puerta de Oro’ de Colombia, saltando al  2013, año en el que por primera vez una empresa colombiana de origen barranquillero ingresó a la Bolsa de Valores Nasdaq bajo el nemotécnico TGLS y llegando al 2017 cuando se instala en la ciudad, el proyecto de generación de energía solar sobre cubierta más grande de Colombia.

Diana Escorcia en el recorrido por la parte interna de La Ventana

Ese es el contenido histórico profundo que tiene este monumento, un contenido gráfico creado por el artista plástico Jean García Gómez, de la firma Inknovation4art.

 

Esta magnífica obra que pesa casi 300 toneladas, que soporta ráfagas de vientos de 200 kilómetros, que cuenta con un sistema para rayo, que tiene 5 kilómetros de lineales de vidrio templado y laminado, está pensada, diseñada, creada y ejecutada para que se perpetúe en la memoria histórica de esta ciudad.

Ventana Al Mundo

“Esta es una ventana al mundo hecha con dedicación y pasión. Una ventana que debemos cuidar. Un monumento erigido en Barranquilla para que el mundo conozca “el poder y la calidad” de nuestra gente.”

 

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