La Reina del Carnaval de Barranquilla 2019 abrió las puertas del apartamento de su tía Erika y nos contó sobre su trabajo social, el cual aprendió y entendió desde muy niña al lado de sus padres. Vimos lo sensible que es, cuando habla de sus abuelos paternos, a los que considera dos ángeles que están en el cielo cuidando de ella y de su familia. 

Carolina tenía sólo tres años de edad y sus padres la llevaban muy religiosamente a su finca llamada La Candelaria, en el municipio de Galapa en el Área Metropolitana de Barranquilla. Cada diciembre era una fecha muy especial para la familia Segebre, porque en esa población hacían un trabajo social y ayudaban a la población infantil para que tuvieran una navidad feliz.

“Desde niña mis padres me enseñaron que quien no vive para servir no sirve para vivir, y esa frase me quedó muy marcada desde mi infancia en mi vida. Desde niña ayudo en comunidades, por ejemplo en Galapa, tenemos una finca llamada La Candelaria y allí todos los diciembres repartíamos juguetes, cuadernos para colorear, libros, morrales para los niños y allí fue donde comenzó todo esto”, recuerda Carolina.

Y sí, desde esas vivencias de ayuda social inculcadas por sus familiares comenzó ese deseo de ayudar a las personas que necesitan de una mano solidaria. Por eso nunca ha perdido esa esencia de servicio, la cual siguió cultivando hasta llegar al colegio, donde no sólo participaba de las actividades académicas de rutina sino que mostraba ese espíritu de liderazgo a través de los grupos juveniles.

“Entré al colegio donde conocí un grupo llamado INTERAC, que es del Club de Rotarios a nivel escolar y tuve la oportunidad de ser tesorera, presidenta, vicepresidenta; mejor dicho, fui de todo. Y me enfocaba en servirle a la comunidad, llegábamos a diferentes colegios, repartíamos juguetes, más que todo era llegar y enseñarles a los niños algo. Donábamos libros, hacíamos bingos, baratillos, hacíamos de todo”.

Pero asegura además que la atención a los niños en una sociedad debe ser fundamental y por eso le apasiona tender la mano a los más pequeños.

“Para mí los niños son parte fundamental, me encantan los niños, siempre en la parte social mi enfoque es en los niños, junto a INTERAC lo que hacía era eso, ir a colegios, llevarles recreación a los niños, y junto con David Peláez cuando él fue Secretario de Salud, manejé un programa llamado Prevención de Embarazos en Adolescentes, me invitó la Alcaldía Distrital y cada vez que me invitan a algo me encanta apoyarlos, ser una voz de aliento para esos niños.

En ese trabajo visitábamos todos los municipios del departamento del Atlántico y nos sentábamos para hablar de tú a tú con los niños y jóvenes. Hablábamos de programas de prevención de embarazos a temprana edad, adolescentes con drogas, la idea era hablar con ellos, les cantábamos canciones, se llamaba Servicios amigables de salud.

Me acuerdo que una vez caminé todo el cerro de la vieja en Piojó, todo eso me lo caminé con los jóvenes, y la idea era ir en esos espacios donde ellos habitúan normalmente, y acompañarlos en ese camino, nos subimos todo el cerro echando cuentos con los pelaos. La idea era que ellos nos sintieran muy cercanos”, reitera Carolina.

Al escuchar a Carolina hablar de su experiencia en el trabajo social que ha venido desarrollando antes de ser elegida Reina del Carnaval de Barranquilla 2019, se le nota en su rostro pasión, alegría y amor por ese servicio que presta en favor de la niñez, de los adultos mayores, de toda persona que por diferentes situaciones no ha tenido oportunidades ni una calidad de vida óptima.

“Fue  a mis ocho años, que ya me daba cuenta de la realidad y ayudaba a mis padres en ese trabajo social.

Estuve muy presente cuando fue la tragedia del Canal del Dique; junto con mi familia recogíamos mercaditos, agua. Crucé el Canal del Dique con mi familia, con mi papá, mi tía, esta es una vocación que tengo desde niña y siempre he estado involucrada en todo lo que pasa en nuestra sociedad.

En esa oportunidad lo que más me golpeo fue lo de Santa Lucía, yo no podía creer cómo la gente vivía en cambuches, yo no podía con el hecho de que no tuvieran que comer, una casa, una olla donde cocinar, me acuerdo que con Gases del Caribe también hicimos muchas cosas. Para mí eso es lo más fuerte que he vivido en el Atlántico”.

Por esa vocación de servicio y por esa pasión que tiene por todo los aspectos sociales de una comunidad y gracias también a que su padre José Antonio Segebre, fue Gobernador del Atlántico, se conoce todos los municipios de este departamento. Ha palpado las costumbres atlanticenses, ha conocido la gastronomía de su departamento, pero también ha conocido y reconocido las necesidades de muchas personas que habitan cada rincón de esta tierra.

“Me atrevo a decirte que conozco todo el Departamento e incluso he aprendido que el Carnaval de Barranquilla está presente en  todas partes, por ejemplo, el Son de negro en Santa Lucia, Sabanalarga, la Selva Africana en Galapa. Esas expresiones me demuestra que cada quien tiene su Carnaval, sus danzas, sus disfraces, es por eso que es muy importante incluirlos dentro del Carnaval de Barranquilla y tenerlos muy presentes. Es por eso que la Ruta de la Alegría y la Ruta Estercita Forero, que van a ser mis dos proyectos bandera quiero llevarlos no solo a los barrios de Barranquilla, sino también a los municipios de nuestro departamento”.

Carolina también ha sido una convencida que por medio del arte, la cultura, el folclor y la música se pueden encontrar herramientas de comunicación poderosas para poder llegar a la gente e incluso cambiarles su estilo de vida y por eso cuando tenía la edad de 14 años, sorprendió a sus padres cuando les dijo que quería pertenecer a la Banda Departamental del Baranoa, la organización musical del departamento del Atlántico que más reconocimiento ha tenido en las últimas décadas y la cual de igual manera tiene un componente y de formación musical y en valores, muy grande.

“Conocí a la Banda Departamental de Baranoa a mis 14 años. Al llegar a la Banda fue mi primer contacto con la música, con el Carnaval de Barranquilla. Desde niña conocía la Banda pero nunca tuve ese acercamiento de verdad con lo que era el Carnaval.

Para mí la Banda es mi familia, junto a ellos empezó un proceso, yo bailaba con las niñas y era la mayor, tenía 14 años, y las niñas tenían como 8 o 9 años, entonces yo era como la líder del grupo. Siempre estaba allí acompañándolas, en la mitad, y decía -yo quiero hacer lo mismo que hacen ellas.

Recuerdo que los ensayos eran lunes y miércoles. Mi padre al comienzo no estaba muy convencido con la situación. La primera presentación que tuvimos fue en el Country Club de Barranquilla, la Banda estaba cumpliendo sus 20 o 18 años. Allí mi padre se dio cuenta que me apasionaba el tema de la música, me apasionaba el Carnaval de Barranquilla. Y este sueño se fue haciendo mucho más fuerte y por eso yo estoy aquí, como reina del Carnaval de Barranquilla”, expresa Carolina mientras en su rostro deja salir una sonrisa que atrapa a cada uno de los que están presenciando la entrevista en la sala del apartamento de su tía Erika.

El amor por sus abuelos

Una Reina del Carnaval de Barranquilla tiene vida propia, tiene familia por la que se desvive y por la que se alegra en los momentos de éxito y se entristece en los momentos en que padecen. Muy a pesar de estar sonriendo, bailando, bien arregladas, maquilladas, y hasta con música por donde quiera que pasan, en su vida íntima también tienen momentos difíciles y sienten incluso el dolor del prójimo como si fuera de ellos.

Carolina ha experimentado todo lo anterior y especialmente con una profunda relación que tuvo con sus abuelitos, que hoy están en el cielo y como dice ella, desde allá la cuidan de manera permanente.

Yo fui muy cercana con mis abuelos, para mí mis abuelos fueron mis padres, tengo dos abuelitos que están en cielo cuidándome, son parte fundamental de mi vida, yo sin ellos no hubiera podido ser la persona que soy hoy día. Por eso es muy importante valorar a los abuelos, visitar los asilos donde están muchos de ellos esperando un abrazo y una sonrisa”, comenta Carolina Segebre.

Al hablar de sus abuelos el sentimiento de pesar al recordarlos brotó de los ojos de Carolina. No pudo contener las lágrimas, su voz se quebró y hasta su respiración disminuyó. Pidió que detuviéramos la entrevista por un momento para tomar aire y agarrar fuerza para retomar el tema de sus abuelos. Luego de un par de minutos dijo que estaba lista para seguir hablando de dos de sus seres más queridos.

“Yo hablo de ellos y se me aguan los ojos, mi abuela fue mi mamá. Desde niña mis padres trabajaban, y mis días eran junto con mis abuelos de parte de papá y junto con mi tía.  Yo pasaba todo el tiempo con ellos, mi abuelito falleció con una caída, y mi abuelita siempre fue esa persona que estuvo apoyándome en todo, cuando yo le decía que quería ser Reina del Carnaval, ella era feliz, yo creo que ella ni siquiera entendía la magnitud de lo que era ser Reina del Carnaval, ella solamente decía complazcan a mi nieta. Yo me moría por ella, dormía todas las noches con ella cada vez que podía, ella vivía en el piso 5 y yo en el 6, más adelante a mi abuelita le dio cáncer y es por eso que también estuve muy involucrada con David Peláez y los niños del hospital Niño Jesús, cada vez que podía lo acompañaba en algo de los niños con cáncer porque a mí eso siempre me llegó al corazón, porque yo sí sufrí eso con mi abuela, lo viví con ella” recuerda con tristeza Carolina.

Esta joven mujer asegura que vivir con el padecimiento de su abuela afectada con un cáncer la estremeció mucho y la llevó a dedicarse al cuidado de ella. No iba al colegio, pasaba todo el día con ella, le decía a sus profesores que primero estaba su familia y que prefería cuidar a su abuela y perder el año escolar.

“Esos cuatro años que estuve con ella fueron muy duros pero nunca dejé de trabajar por las comunidades, por los niños, por los jóvenes, y es por eso que esos temas me tocan mucho y me llegan mucho al corazón y espero seguir trabajando con ellos.

Pasados varios años, hoy Carolina está tranquila porque sus abuelitos están en el cielo cuidando de ella y de toda su familia, porque a través de su reinado seguirá trabajando para su pueblo barranquillero y para los habitantes del Atlántico en lo social desde los escenarios culturales y porque considera que el deseo de su abuela paterna se cumplió al ser elegida Reina del Carnaval de Barranquilla 2019.

El deseo se les cumplió…Mis abuelitos deben estar felices en el cielo”, Carolina Segebre.

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